viernes, 2 de abril de 2010

Du in Mir

Cada mañana me levanto
y falta algo en mi interior.
Soy como un extraño
dentro de mi propia habitación
mirando mi reflejo en la ventana
y contando al cielo mi confesión.

Los días pasan
y todavía siento dolor
en esta cicatriz.
Sin mitad del corazón,
la perdí junto al mar
y el mar lo perdí con su voz.

Ahora que ya no sé quién soy,
si siento odio o amor
si lloro furia o tristeza
pido el aliento de la flor
que perfuma mi locura
y daña mi razón.

Eras luz para mis ojos,
me quemaste con tu Sol
mas aún ciego
quiero arder en la pasión
que he transformado
todas las mañanas en dolor.

Y aquí estoy frente a la ventana
rogando que vuelva yo,
pues no me queda nada,
la mitad de un corazón
que ni si quiera es mío.
Tu sangre en mi interior.

domingo, 28 de marzo de 2010

Murder Song

The cassette plays the song,
my ears hear this chords.
My mouth sing lalala
and my knife dance in your...
Lalala lalala.
Lalalalala lalalala.

When I hit your body,
is crying blood.
Your sceaming so much
and we sing the same song.
Lalala lalala.
Lalalalala lalala.

The song of the murder of love.
The song of the murder of love.
The song of the murder of love.
The song thath I kill you this night.


The time is like stoped
and I continue broken your inside.
Only move ours body
when I fuck you like a movie
Lalala lalala.
Lalalalala lalala.

But finaly the music stop,
the game is over,
But the happiness is so closer!
The show must go on
Lalala lalala.
Lalalalala lalala.

The song of the murder of love.
The song of the murder of love.
The song of the murder of love.
The song thath I kill you this night.

Lalala lalala
Lalalalala lalala.

miércoles, 24 de marzo de 2010

die Schraubenlinie

Hoy me miro al espejo,
pero, ¿qué puedo ver?
No se ve nada,
no hay esencia ni ser.

Una profunda herida
se transforma en una espiral.
Vueltas y vueltas
hacia abajo nada más.

El espejo está roto,
sus pedazos por los suelos
y me arrastro allí
para lamer de ellos.

El corte es profundo,
la sangre brota por mi paladar.
Tinta roja derramada
en la mirada de un cristal.

La habitación se vuelve grande
y yo me vuelvo pequeño.
La oscuridad crece
y en la espiral cae mi cuerpo.

Mientras caigo
me hago heridas
en mi mente,
pero sigue viva
y conoce el dolor
como el primer día.

Y los cristales
muestran figuras
que con mi sangre
hacen pinturas
en mi mente
dibujando la locura.

La espiral continúa
y no sé donde está el final
no sé si lo tiene,
sólo sangro y caigo sin parar,
sangro y caigo,
sangro y caigo,
sangro y caigo,
sangro y caigo,
sangro y caigo,
sin parar, sin parar.

Del cero fui al uno
del uno al cien,
del cien al mil
y en el infinito me quedé
Si vuelvo, no volveré al cero,
volveré al uno otra vez
y del uno al infinito de nuevo.
Por eso no para de crecer,
pues no hay principio ni fin
en la espiral de mi perder.

domingo, 21 de marzo de 2010

Almería in mir

Tal vez mi alma
vagabundea por allí,
pues la perdí
cuando jugaba en su playa.

Miro las fotos
y suspiro al cielo
un único deseo
de verla con mis ojos.

Cada noche me acuesto
sin querer soñar
pues sin su mar
ya no quiero sueño.

Un sueño para ser vivido,
no para ser soñado.
La mañana habrá pasado
y no lo habré tenido.

Mientras me lamento
mi alma estará bailando
cogida de la mano
en un barco del puerto.

Y cuando la ciudad brille
también lo hará mi alma.
Desde la Alcazaba
gritará que allí vive.

Acariciará cada calle
donde deje el recuerdo
y me lleve su anhelo,
volverá a llamarme.

Como un niño por la rambla
correrá y saltará
terminando en el mar
viendo como la Luna se baña.

Mientras mi cuerpo llora
mi alma ríe a pleno pulmón
en el parque de Nicolás Salmerón
mientras cuento las horas.

Esperare a que mi cielo sea mar
y pueda surcarlo en velero
para llegar a puerto
y junto a mi alma morir allí en paz.

domingo, 14 de marzo de 2010

Spiegel der Nacht

Un grito se sumerge
en un profundo mar.
Miles de almas se ahogan
tras este cristal.
Muertas que escuchan este grito
más haya del umbral
venid conmigo esta noche.

Una imagen aparece en el espejo,
desfragmentada me mira a los ojos
y el cristal se rompe
desvaneciendo su rostro
en pequeños fragmentos.
Cada uno de aquellos trozos
venid conmigo esta noche.

Una luz al final
y silencio a continuación.
No hay nada más ya,
sólo el delirio de la razón
de un sueño roto.
Morfeo y su poción
venid conmigo esta noche.

Los cristales están en mí,
cortando cada parte de mi ser.
Frío está el espejo
que me miré ayer
y no está nadie detrás.
Pinturas que hay tras él
venid conmigo esta noche.

Grito entre los mares del sueño,
enmudezco en tierra.
Soy esa alma muerta
que se ahoga en la marea
y se rompe con la luz
de la mañana nueva.
Soy aquella imagen fragmentada
del espejo de cada noche.

lunes, 8 de marzo de 2010

Wahnsinn

Cayendo entre pensamientos,
saboreando este sentimiento
con todos mis sentidos
hasta caer en el olvido.

Cayendo entre sueños,
matando a su dueño
con estas manos ensangrentadas
hasta conseguir nada.

Cayendo entre gritos,
escuchando este rito
en el fuego, quemando
lo que están gritando.

Cayendo entre pinturas,
viendo la amargura
en el placer absoluto
de un minuto.

Cayendo entre miedos,
oliendo lo que no puedo
en el perfume sagrado
de lo anhelado.

Cayendo entre mañanas,
bebiendo en la profana
boca de la muerte
y riendo su suerte.

¡Estoy viendo mi caída,
estoy viendo mi vida!
El camino es largo,
el final es amargo.

¡Estoy viendo mi caída!
Caída a la locura.

domingo, 28 de febrero de 2010

Wollen wir den Hund töten

“Divide y vencerás”, famosa frase entre los estrategas militares y políticos, y que hoy es el eslogan de nuestra sociedad. Es el medio más efectivo de controlar a una masa, en nuestro caso un rebaño. Es muchísimo más fácil controlar distintos grupos de ovejas, con sus vallas para ellas y su pienso para ellas; que en cambio intentar controlar un inmenso rebaño en el que hay que construir una enorme finca e intentar dar pienso a todas. Este rebaño se caracteriza por la caída de su voluntad, poco a poco a muerto, las ovejas no tienen libertad de actuar, siempre hay un perro guardián que intenta conducir al rebaño, limitando su libertad en el campo. Pueden pensar, sentir, balar, pero, ¿actuar?
¡Maldito perro que nos muerde cuando corremos libres por el campo! Este perro nos ladra, nos muerde, nos guía de diversas formas:

Una de estas es conducirnos al consumismo, un hecho que se ha convertido en una rutina, un valor al que debemos honrar. Digamos que es el pienso de las ovejas, cada una come en un sitio distinto y de marca distinta de pienso, pero al fin y al cabo es la misma comida podrida para todas, con el único de fin de engordar a estas pobres ovejas para luego ser devoradas. Esta forma de repartir el pienso crea competiciones en los distintos corrales de ovejas, cada uno defiende con uñas y dientes para que solo consuman ellas y que las demás tomen ejemplo del rico pienso que toman. Aquellas que comen de la fábrica de Gucci, ¿no es el mismo pienso que Alchemist Gothic?¿ Y no es el mismo pienso Nike que Pimkie? Da igual lo que sea, ropas, juguetes, elementos de decoración y más y más pienso para los ovejas, ¡comed, come,! ¡Comed sin hambre! Ladra el perro con la boca hecha agua.

Hablé con anterioridad sobre los recintos de las ovejas. Cada recinto tiene una visión del perro distinta. Esa concepción la ponen como un valor al que hay que aferrarse hasta hacerse uña y carne, haciendo esa concepción como “definición” del grupo, comúnmente conocido como fanatismo. Echemos un vistazo al corral de las ovejas japonesas: Estas ovejas adoran al mastín japonés, un perro que puede ante toda las adversidades y maldades una y otra vez. Estas ovejas intentan imitarle, cayendo en esa ceguera, construyendo un mundo fantástico en el que ellas son superovejas donde brilla la inocencia infantil del mundo trascendente, despreocupándose del campo vallado, lleno de astillas con las que puedes tropezar. Ellas se sienten aisladas y atacadas por el resto de corrales, con lo que ellas a su vez aíslan al resto de corrales y atacando a los posibles asaltantes.

Otro corral es el de las ovejas pokeras: estás ven una visión desfigurada del perro, un can rebelde y vitalista. Las ovejas intentan imitarle, creando mundos despreocupados donde solo se mueve por pasiones, en que solo importan ellas y su vida. Ellas ven la vida como un recreo, cuando dicho recreo es controlado por el perro , mostrándose rebelde, pero duro cual militar, impidiendo el contacto con los demás y rechazando cualquier alternativa que las cambie, ellas sólo quieren disfrutar de su mundo hasta que se estampen contra sus propios barrotes.

Un corral más es el de las ovejas góticas: Aquí el perro es un personaje siniestro, sufridor de la vida. Las ovejas comprenden que es un mundo de condena, un valle de lágrimas, en el que sólo se puede vivir en armonía con el dolor o escapando a mundos donde hay cosas imposibles, lugares misteriosos, donde sólo ellas pueden acceder, porque se sienten solas y en soledad quieren descansar. Por el contrario que a los otros corrales, el perro muestra un mundo salvaje al cual hay que huir al y aislarse para comer pienso. Ellas se sienten incomprendidas por el resto, y atacan a ese resto como ignorantes de ese mundo trascendental que anhelan alcanzar solas.

Podría seguir con muchos más recintos, pero volvería a repetir lo mismo una y otra vez: mundos al que huir individualmente y la competencia entre dichos mundos. Este perro les orienta a esta ceguera, creando una competición: una competición por la supervivencia. Todas las ovejas quedan esquiladas en su uniforme, el uniforme del corral, el uniforme de la moda, el uniforme de guerra en esta encarnizada lucha por los valores que ladra el perro, ¿cuántas ovejas habrán caído en batalla? Esta competencia, esta lucha, se ha convertido en el día a día, una rutina en la que el rebaño camina sin voluntad, quedan hechizadas por el perro.

El perro muerde, ataca a las ovejas perdidas. Aísla a la oveja negra. Intenta coaccionarla para que vuelva al rebaño. Si no lo consigue la muerde, haciendo que el resto de ovejas se opongan a ella por no seguir las ordenes del corral, los valores. Esa oveja queda apartada, controlada día y noche para que muera sin contagiar al resto del rebaño.

Este perro es el miedo que ha cobrado forma, control que se ha hecho carne, esclavitud que ha tomado voz. Ante su ladrido, ante un movimiento suyo todas las ovejas corren tras él, ¡Todas a correr, a comer del pienso!¡ Luchad, luchad por vuestra supervivencia; luchad entre vosotras, el amigo es enemigo, el compañero del otro lado el mal, el distinto a ti un peligro para el rebaño! Son los ladridos del perro.

¡Ovejas!¡Matemos al perro! Voluntad debemos tener para abrir nuestro corral y caminar en el inmenso campo. Un campo en donde no haya vallas,¡libres! Cada una de nosotras hace su camino, dirigiéndose a horizontes que nosotras podemos ver y llegar, con ayuda de otra oveja o cientos mas, pero cada una esquilada como quiere, ¡libertad de rumbo! Iremos a ese campo donde nos llamará el hambre para comer. Allí donde el mal y el bien son nuestra vida, donde ningún perro nos dirá si hacerlo o no, nosotras lo sabremos a través de nuestro camino a los infinitos horizontes, nuestros caminos propios.

¡Matemos al perro! La oveja vivió libre, libre vivió antes de que el perro la matase poco a poco en su vida, y vivió, vivió libre y libre morirá.