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lunes, 17 de mayo de 2010

Engel

Era una tarde de invierno en la ciudad de Hamburgo. Habíamos estado bajando la calle con un trineo todo el día. Para nosotros era lo mejor que nos daba el invierno, a parte del chocolate caliente de los vecinos suizos. Esa tarde volvimos antes de lo habitual, ya que llegaba nuestro abuelo a la ciudad. Nuestro abuelo vivía en un pueblo bastante lejos y siempre que venía a vernos nosotros le íbamos a buscar a la estación, menos esta tarde que ya estaba en casa cuando llegamos. Todo una sorpresa para nosotros.

Antes de llegar a casa me crucé con un señor muy triste. Llevaba la mirada perdida en el suelo y las manos metidas en los bolsillos. Su paso era lento y parecía que no sabía a donde ir. Me fije en su cara y no lloraba, algo que me choco porque la gente cuando estamos tristes lloramos. Cuando se murió nuestro perro me acuerdo que me puse muy triste y lloraba océanos todos los días. O cuando mi hermano mayor suspendió álgebra y mi padre le castigo. También lloró como yo. Pero aquel hombre no lo hacía. Sabía que estaba triste, pero no lloraba. Baje mi mirada un poco y vi un mordisco en su cuello. Me parecía muy extraño aquel misterioso hombre, y aún más cuando te lo estas pasando super bien con tu hermano y ves a alguien que no se lo pasa igual de super bien que tú.

Al llegar al fin a casa vi a mi abuelo sentado en el sillón fumando de su pipa. En otras ocasiones hubiese ido corriendo a sus rodillas a abrazarle, pero teniendo en mi cabeza a aquel hombre era imposible.

-¿Qué te ocurre Frank? ¿No vas a dara tu abuelo un abrazo?-

-Abuelo, ¿se puede estar triste sin llorar?-

Mi abuelo me regalo una de esas sonrisas a personas inocentes o ignorantes como era mi caso y me explico:

-Pues claro, hay personas que no saben hacerlo. Les resulta muy difícil poder expresarse ya que...-

-Tienen un mordisco en el cuello, ¿no?-

-Ahh...Entonces la cosa tiene otra historia.-

A mi abuelo le encantaba contarme historias para explicarme por qué sucedían algunas cosas en nuestro día a día. La historia que me contó nunca se me olvidará.

"Hace casi un siglo, a principios del siglo XIX, vivía un joven aristócrata en esta ciudad. Era músico, componía y tocaba el piano. Era bastante conocido en toda Alemania, de hecho algunos príncipes de las antiguas dietas le contrataban para que tocase en sus enormes salones que había en los palacios. Pero un día su mujer murió mientras tocaba para un príncipe. A partir de ese día dejo de tocar para los demás y se encerró en su cuarto con su piano tocando para el mismo la misma melodía todos los días.

Uno de sus criados se alarmó, ya que todas las noches se oían gritos de la habitación del pianista. Cuando quiso socorrerle ya era demasiado tarde, los gritos habían cesado y ya estaba tocando nuevamente la misma melodía de siempre, pero aún así entro y vio un mordisco en el cuello de su señor. Asustado, el criado fue a preguntar cómo y quién le ha hecho eso, pero no tuvo respuesta alguna, sólo se oía la canción bajo unas pesadas manos con mirada perdida y hundida. Triste, pero sin lágrimas alguna. Se podía oler el dolor que sentía, pero no había lágrima alguna.

Al día siguiente el criado se escondió detrás de las cortinas para poder atrapar a la bestia o el malhechor que estaba atacando al joven pianista. Llegó la noche y el pianista se fue a la cama. Todo parecía normal hasta que de repente se oía la canción que estaba tocando, pero cantada por la voz de una mujer. De repente, de la cabeza del joven sale un ángel. Era hermosa y se mostraba desnuda delante del muchacho. Pero aquella belleza en forma de luz se convirtió en oscuridad. Extendió unas alas negras y se puso encima de su víctima, mordiendo de su cuello mientras tarareaba la misma canción una y otra vez. Una mirada de placer se confundía con el dolor cuando el joven pianista contemplaba el cuerpo desnudo de aquel ángel, mientras le daba caricias entre gritos agonizantes.

El criado no pudo más a salió del escondite, pero aquella figura se desvaneció entrando de nuevo en la cabeza de su víctima. Cuando desapareció se levanto y como todos los días toco en el piano la canción que cantaba aquel ángel. Pero lo que más le sorprendió es que esa criatura era la mujer del pianista.

Es por eso porque hay gente que no puede llorar y está profundamente triste, porque viene el ángel de de nuestro pecado y bebe de nuestros deseos, dando el placer de que alcanzamos y quitándolo en el dolor de esa perdida que hemos alcanzado y ya no está, lo han bebido de nuestro interior. Y todas las noches aparece de nuestra mente para recordarnos eso. Por eso están tristes y no lloran, porque se ha llevado todo."

domingo, 7 de febrero de 2010

Wer sind Sie?

(Dialogo ente un detenido y un policía).

-Transcurridas unas horas después del incidente de esta mañana, usted es el único sospechoso que tenemos. A pesar de ello no tenemos ningún dato suyo. Nombre, fecha nacimiento, domicilio, alias...Nada. Dígame, ¿quién es usted?-

-No lo sé. Me levanto todos los días sin saberlo y me acuesto por la noche sin todavía saberlo. Conforme pasan los días va cambiando y construyendose. No sabría darle una respuesta clara. No lo sé.-

-¡Eso es absurdo! A nosotros no nos engaña. No sufre de amnesia, las pruebas médicas previas a este interrogatorio no revelan ningún síntoma relacionado con la pérdida de memoria o cualquier trastorno similar. Así que díganos quién es.-

-¿Quién es usted?-

-Soy Johannes Schmid, inspector de policía de...-

-Yo no me refiero a lo que pone es su estúpida placa, eso ya se leerlo. Digo qué quien eres.-

-Estamos gilipollas hoy, ¿eh? ¿Qué clase de contestación es esa? A parte, aquí hago yo las preguntas, así que dedíquese a contestarlas.-

-Tú tampoco me has contestado.-

-Soy Johannes...-

-Eso no, seguramente lo pondrá en tu número de identificación también, o en el número de la seguridad social, o en la firma del seguro de tu coche, pero no eres un número plastificado en una tarjeta ni un conjunto de letras en unos cuantos papeles, ni mucho menos el coche.-

-Bien, caso resuelto. Usted es uno de esos locos que están obsesionado con una de esas películas que hemos prohibido, que generan dementes como usted. Fascinado por tal delicia prohibida se cree todo lo que hay en esa cinta, ¿qué película ha visto? ¿Matrix, 1984, Fight Club? Por favor, guardias, podéis llevároslo.-

-¿Cómo me vas a encarcelar si no sabes quién soy?-

-Lo estamos deseando todos, díganoslo.-

-Yo soy aquel que se levanta cada mañana sin un rostro claro, sin ninguna definición clara me veo en el espejo. El tiempo me maquilla conforme a las horas y caminos que he andado. Yo soy el caminante de mis senderos, pues siento en cada paso que he dado la tierra en mi piel. Yo soy el reloj de arena que cuenta sus granitos bajo horas y días. Pero son tantos son los caminos y tan largo el tiempo que muchas veces me acuesto sin saber nada. Esa es mi vida y ese soy yo, mis caminos en una sucia mochila y mis horas en un viejo reloj de arena.

Pero, ¿y tú?. Tú ya tienes un rostro pintado. Te levantas y no miras tu rostro en un espejo, te miras en una pantalla en la que ya te dan un rostro y te lo imprimen en un papel para ponértelo para ser alguien. Lo paseas y ves todos con esa foto en la cara y con una etiqueta que te dan según la función que se espera de ti, pero todos bailando la misma mierda. Tus horas descritas en una pegatina y tus caminos ya imprimidos en una misma imagen.

Por eso le quería preguntar quién es, quién se esconde tras esa máscara.-


-Las máscaras definen nuestra vida y las etiquetas lo mejor que nos espera. Así funcionamos, adoptamos esta nueva vida porque estamos dentro de un determinado sistema. El sistema le hace a usted también: forma de pensar, actuar, ideas...

Sigo sin saber su nombre, pero de inmediato le daremos una nueva identidad y con ella será detenido de inmediato, ¿desea algún nombre en especial?-


-Como si me llama Susan, de todas formas estaré atado, con o sin barrotes, con una máscara y una etiqueta ahora. Entonces la palabra yo, no la sabré, pues ya no significará nada, ya no lo seré.-

lunes, 25 de enero de 2010

Die Mordgier

No me arrepiento absolutamente de nada. Sé lo que hice y no dudaría en volver a sentir esa sensación, esa música que recorre mi interior, esa electricidad que pasa por cada célula de mi cuerpo, ese orgasmo al imaginarme su cara. Aunque lo divertido de todo es que esta sensación se repite de nuevo. No es algo efímero, ya que quedan tantos cuerpos como imágenes suyas tengo. Sólo entonces cuando encuentre el cuerpo verdadero, sólo entonces esto ya será efímero.

Sé perfectamente que ese no era el cuerpo perfecto, pero era idéntico. De todas formas, ¿qué más da un amasijo de carne? Cada persona le da un valor distinto a ese cuerpo. Digamos que yo...¡tengo un valor propio para ese cuerpo! ¿o no? ¡Dígamelo señor agente! Por algo estoy aquí contigo. ¿De qué le sirve retenerme entre estos barrotes? Estos palos de hierro no son nada. Los años puedes contarlos con los segundos hasta que finalmente ya no queden segundos y tu cuerpo pueda atravesar los barrotes y volver al punto de partida. Volverá a mi búsqueda. Hasta que no encuentre lo que busco no dejaré de seguir buscando, pero ¿encontraré lo que busco? ¡Dígamelo agente! Hasta ahora no le he encontrado.

Recuerdo a mi última victima. Era idéntica. Tenía la misma luz en sus ojos, el pelo del mismo color, sus manos, sus pies, sus dedos,¡todo! Casi podría estar seguro de que era, pero al final no lo era. Si lo fuese creo que estaría en paz. El caso es que no es, pero en un principio lo creía. Seguí cada día sus pasos desde su trabajo, que era la agencia de seguros Zurich, hasta su casa, la avenida Opfer número 7 del distrito 3. Siempre llegaba tarde a su casa, alrededor de las once y media de la noche. ¡Vosotros lo sabréis, cosisteis todas mis fotos en mi domicilio! Después de seguir su ruta durante dos semanas, semanas deliciosas imaginándome como llegaría el fin, decidí entrar en su despacho para informarme del seguro de mi coche. Naturalmente me importaba una mierda el seguro, sólo quería tenerle cara a cara y conocerle.

A los tres días volví para contratar el seguro. Me aseguré de ser el último cliente y finalizamos el trabajo, con lo que nos despedimos. Al saber sus pasos hacia su casa le seguí por un camino alternativo, hasta que en el cruce menos inesperada...¡Zas! Le atropellé y lo metí dentro de mi coche. Me dirigí a un lago a las afueras, cerca de unas fábricas que tiran residuos en aquel lago. Al llegar allí le desnude y con un cuchillo le pele toda la piel. Me encantaba cuando gritaba. Esa sensación de poseer la divinidad de crear dolor en una persona y que esta no pueda hacer nada. La humedad de su sangre cayendo por mis manos, ¡oh sí! Puro sexo. Finalmente el cuerpo se quedó sin rostro y sin nada. Ahora sí era un amasijo de carne, ¿no? Todo hubiese salido perfecto si no hubiese encontrado a otra victima más perfecta. Alguien que sí era ese cuerpo. Lo encontré al entrar en el coche mirando en el retrovisor y es él. No sólo lo vi allí, en cada espejo, en cada reflejo. Intente dañarle, pero caí inconsciente y desde entonces no le he vuelto a ver.

Por eso agente le pido si me podría ayudar a encontrarle y así acabar con ambos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Das Neujahr

Hoy miro el horizonte del mar. Como el Sol poco a poco se esconderá en sus olas, se ahogará el día y surgirá la noche en la tempestad de su anochecer. Hoy miro como surge de nuevo todo. Hoy el mar inundará la tierra y se llevará los campos de recuerdos y las ciudades del olvido. Todo bajo una brillante espuma.

Hoy miro al horizonte, es exactamente lo mismo. Las olas romperán los muros, pero nuevos muros surgirán. El agua nueva y limpia se convertirá en la misma charca vieja y sucia que recorre mis pies. Se marchitará con los restos de tierra que sobrevivieron a la inundación. Seguirán recolectándose y cultivándose aquellos campos sepultados con el mismo fruto del recuerdo. El olvido se expamdirá con más edificios haciendolo más grande mientras me quedaré más pequeño contemplándolo. Aquella brillante espuma con la que brindamos todo quedará bajo la nada.

Hoy miro al horizonte viendo lo mismo que ayer y lo mismo que habrá mañana. Los caminos por los que cruce se cruzarán ellos en mí. Las heridas que me hice lamerán de mí y nuevas heridas se abrirán. Aquellos recuerdos que viví volverán a vivir volviéndome a decir "tómame, tómame". Mis palabras volverán al silencio y desde allí me atomentarán de nuevo. El agua me cubrirá de nuevo pero no me limpiará, me ahogaré de nuevo en los pantanos que crearán en mi interior.

Hoy se pone el Sol en el horizonte. Espero a esa ola que inundará todo, pero se irá al mar y de nuevo todo volverá.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Das Ich

El último rayo de Sol acarició la ciudad. La oscuridad reinaba ahora aqui. Caminaba confuso, perdido y asustado por las lúgubres calles de Angst. Los edificios formaban figuras terroríficas, parecían centinelas de hierro que custodiaban el cielo y te impedían ver más allá de las estrellas. Parecía que estuviese atrapado en un laberinto de metales oxidados y cristales rotos.

Las horas iban pasando y parecía que sólo me hubiese movido un segundo, sin avanzar nada. Me hacía más pequeño y la ciudad crecía aún más mientras la soledad me llenaba. Daba lo mismo. La derecha y la izquierda no existían, sólo amasijos de metales existían esta noche. Pero había algo más que metal en la ciudad. Unos pasos escuché a mis espaldas. Cada vez los sentía más y más cerca. No lo pensé y guiado por el pánico salí corriendo sin ningún rumbo. Corrí, corrí y corrí, pero no me quitaba el sonido de sus zapatos en mi cabeza. De repente me tropecé con el bordillo de la acera y me caí al suelo. Aturdido ví su silueta cada vez más cerca. Inmóvil permanecía por el miedo ante su presencia.

Aquella misteriosa figura sacó un chuchillo y vi en el reflejo de su arma su rostro. Era mi rostro, su rostro era el mío. Sin mediar palabra me abrió las tripas y se metió dentro de mí.

Todavía permanece en mí. Durante el día duerme, pero por las noches me apuñala con sus palabras:

"Soy el miedo que desnuda tus penas.
Soy la máscara de tus mentiras.
Soy el alimento de tu agonía.
Soy la voz que inunda tus pesadillas.
Soy la ira que tu razón ciega."

Pero ya no sé quién es quién si yo soy aquella víctima que escucha la voz o soy aquel asesino que mata con palabras y pensamientos a un pobre chico.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Die Wahrheit

La gente dice que tengo un don. Bueno, algunos me insultan y desprecian por este don. Es más, alguna vez he tenido que salir corriendo teniendo a un par de idiotas cabreados casi a la altura de los tobillos a punto de lincharme por culpa de tener este “don”. Para que veas lo maravilloso que es tener esta cualidad. Me desquicia la gente que dice que es bueno este don. Claro, a ellos no les persiguen ni insultan. Se está muy cómodo quietecito diciéndose entre ellos gilipolleces.

Te preguntarás: ¿Cuál es ese don tan maravilloso que hace que las personas te desprecien? Decir la verdad. No puedo mentir. Todo lo que pienso, me parece o siento lo digo. Por eso me jode que me digan que es una cualidad. Se pasan toda la vida diciéndose mentiras para sentirse mejor o para quedar bien. Es estúpido decir que contar siempre la verdad es un don cuando el que lo dice es un mentiroso. ¡Qué ironía!
No es un don, es como soy.

Estoy estudiando medicina. Mi interés por la medicina no se centra a curar a todas las personas de la faz de la Tierra. Para mi es el único trabajo en el que puedo decir la verdad sin que me la reprochen. Diría los síntomas de cada persona, si se muere o no. Diría la verdad y nada más que la verdad y ahora nadie me la podrá reprochar. Los demás trabajos o salidas son una basura: hacer la pelota al jefe para que no te despida, atender las necesidades de personas estúpidas y darles una sonrisa o darles la razón para que no te despidan…Aquí no. Aunque para ello me falta mucho tiempo. Estoy todavía en el primer año, pero aún así tengo esa disposición para el futuro. Las clases se hacen muy tensas, ya que hay profesores que no soportan este comportamiento. Y más hoy que llegaba tarde.

-¿Qué horas son estas de llegar Juan?-

-Son las 11: 30 profesor. Me he retasado porque ayer me fui a un garito sólo y al final vine a casa borracho con dos chicas en cada brazo. Con lo que luego estuvimos toda la noche fol…-

-Anda, no quiero detalles. Hace una hora que deberías haber llegado. Bien, por donde iba. Ah sí. En la fase mitótica de una célula haploide podemos ver como los cromosomas se van acercando al ecuador de ésta con ayuda del huso. Repetiremos lo mismo que con la profase. Miraremos la metafase por los microscopios que tenemos. Como no hay suficientes para todos os ponéis en grupos de tres.-

-¿Somos tan cutres qué en una práctica de 20 personas no tenemos cada uno el suyo propio?- Me desquiciaba eso. En esta facultad se presume mucho que su universidad tiene mucha fama, que es reconocida internacionalmente, que si es muy buena en las disciplinas…Y ya lo ven, son tan buenos que no pueden tener más de 20 microscopios. No es que sea quisquilloso, pero joder, ¿cómo puedes ir diciendo que tienes gran prestigio internacional y no tener 20 malditos microscopios?

-¡Juan! Si no te gusta la clase, la facultad, o la universidad, haz el favor de marcharte.-

-No, si yo estoy aquí por descarte. Iba a ir a la autónoma, pero no quedaban plazas. A si que al final me tuve que quedar aquí. Me hubiese encantado estar allí, pero en fin, quiero ser médico, a si que terminaré la carrera…Aunque sea aquí.-

-En fin, deja de contarme tu vida y ponte con tus compañeros… Y ni una palabra.-

Otra cosa que detesto es ponerme en grupo. Cuando el número es reducido la gente te hace la pelota diciéndote lo que os hablé del don y demás. Cuando ya los grupos se expanden empiezan las palabras a vibrar por mis espaldas, y lo que aún más me jode, aquellas personas que en parejas te decía esto, luego con más gente te insultaba o despreciaba. Joder que rabia. Y encima se dicen chorradas, mentiras que al final esperan que se hagan verdad. Y para colmo, a pesar de que la gente sepa que lo que le están diciendo es mentira, estas hacen que se lo creen y asienten con la cabeza. Que asco. Por eso también quisiera ser médico. Estaría solo con mi paciente, sin grupos de personas mintiéndose entre sí o engañándote con sonrisas falsas. Nada. Estaríamos yo, mi consulta y los pacientes que lleguen.

Al final me pusieron con Alba Rodríguez y Sonia Ballesteros. No las aguanto. Son exactamente iguales que los que os dije. Ahora me dirán “¿Qué tal estamos Juanito?” con una sonrisa asquerosa, y cuando se marchen con sus amigos cambiaran esa sonrisa por una de asco para que me piten los oídos una vez más o empiecen a gritar estupideces.

-¿Qué tal estamos Juanito?

-Vaya, podrías ahorrarte esa sonrisa forzada y reservarla tus amigos, ¿no? Sí total, ¡para qué fingir que te caigo bien ahora si vas a ponerme a parir en unos segundos? ¡Suéltalo ya!-

-Eres un borde Juan. Me hago la simpática y mira, tú siempre tan gilipollas como siempre.-

-Así me gusta. Un paso más y a lo mejor nos acostamos.- La verdad es que Alba era la tía mas buena de la clase. Todos los tíos de la clase intentan ligarsela con piropos, haciéndose pasar por románticos, o lo que más me entra gracia, fingir ser el malote. De ambas formas el fin es el mismo, el sexo. Para mi el amor es un mero hecho social para conseguirlo. Al final se acaban aburriendo u odiando y al final no hay amor, ni sexo. Otra prueba es que en una pareja, si no hay sexo no funciona. Una de las cosas por las que la relaciones fracasan: Porque no hay sexo, porque uno o ambos lo hacen pero mal, porque hay otro que sabes que es mejor en la cama…En fin, puro sexo. A no ser que sea un asesino o maltratador, las relaciones funcionan a sí. Es una estupidez fingir que nos une el amor, cuando lo que nos une es el sexo y lo social. Sí, joder, te tiene que gustar tener pareja para estar dentro de la sociedad, o por lo menos fingir que quieres a la pareja. Qué asco.

De repente un gorila salió de la jungla, era el novio de Alba y se puso delante de mí como si estuviese marcando que su hembra es suya. Lo que decía, puro sexo…

-Estoy hasta los cojones de tus estupideces Juan, deja de joder a todos y cállate.-


-Sólo he dicho lo que todos los tíos de la clase quieren decir. Es la verdad. Tu novia es una chica guapa y cuando la veo pues me entran ganas.-

Sólo recuerdo un puñetazo en la cara y ahora estoy en el hospital con un par de puntos en la parte superior de la ceja escribiendo esto. Supongo que me golpeó por decir la verdad y porque soy un tirillas. A los matones les encanta someter a gente como yo. Pero no se atreven a decirle nada a otro matón o alguien más burro. Esconden el rabo entre las piernas y asienten con la cabeza. La verdad es que duele, no sólo el golpe, el alma también duele. Yo soy así, digo la verdad, lo que soy en realidad, lo que pienso de las cosas, y por ello me insultan, me pegan o se hacen los falsos conmigo La gente sólo quiero oír lo que ellos quieren oír para estar alegres. Por eso a partir de ahora seré mudo y sólo la verdad la sabré yo. Si me preguntan mirare al suelo y callaré.

(Editado por Karuka)

sábado, 28 de noviembre de 2009

Alles Lüge

Paseaba por la calle una tarde de otoño. Las hojas de los árboles estaban esparcidas por todo el ancho de la acera. No podías caminar sin meter el pie en alguna montañita de estas. Sí, esas montañas que hacen los barrenderos para que luego nos metamos dentro a destrozarlas, pisotearlas y demás. Sinceramente no sé por qué hacen eso lo barrenderos, luego nosotros y el viento se llevarán las hojas a otro lado y la montañita ya no existirá. Aunque tampoco sé por qué ese empeño de meter el pie donde no nos llaman. Por diversión o porque la gente esta distraída, o porque es imbécil. Van con delirios de grandeza y luego pisan una de estas montañitas dejando una falsa sonrisa al barrendero, o hacen que no se dan cuenta. Serán falsos.

Pues bien, paseando por una de estas calles iba pensando en lo que estaba hablando antes, de los montículos de hojas y la gente que los aplasta. De repente me encontré a una pareja abrazada al lado de la parada de metro. Eran aún más falsos que las personas que dan patadas a las hojas. "Te quiero","Eres el amor de mi vida", un beso, "Siempre estaré contigo", risas, un abrazo. Me dolía bastante, ambos sabían que era una cosa efímera, pero sin embargo seguían recitándose palabras hermosas y acariciándose sus labios en un mismo compás. A parte de dolor sentía furia, odio tal vez. Me quedé mirándoles un rato, hasta que me miraron y se besaron otra vez. Parecía que habían leído mis pensamientos y se besaron para fastidiarme más. Que rabia.

Pasé de donde estaban, pero ellos estaban en mi mente, y lo que era peor, había gente como ellos en todas partes. Besándose y abrazándose en cada centímetro de la acera. Encima diciéndose mentiras para que se admiren cada uno aún más. "Eres guapísima""El otro día no pude dormir porque no pensé en ti". De repente me tropecé con un montón de hojas. Todas por los aires. Di una sonrisa al barrendero y seguí mi camino. La verdad es que no sé por qué lo hice.

Al llegar a casa no podía de quitar de mi mente a todas esas parejas, a todas y cada una de las personas que pasaban por la acera. Que falsas. Me tiré a la cama y rompí a llorar.¿Por qué todos aquellos sonríen mientras se abrazan y se besan?¿Serán mentirosos? Son unos falsos. Seguía llorando y abrazando a la almohada. De repente me acorde de alguien, la vi en mi almohada. Ella era la única que me quería, nunca me iba a mentir. Lástima que se fuese y su cuerpo sea la almohada. Ojala tuviese tu cabello y tus labios para besarlos. Cómo te quiero. De nuevo empecé a llorar al recordar todas esas parejas. Para ser parte de este mundo tienes que ser una copia de tu persona, una copia barata. Tienes que tener una chica guapa y simpática, y tú también serlo; tener una buena inversión en alguna cuenta corriente; tener un coche con el que presumir cuando vas por la calle; tener un montón de amigos a los que contar estas chorradas. Y sí no tienes nada de esto tienes que fingir que lo tienes. Crear una copia barata de lo que no eres para que te acepten. Sí no lo haces cuando pases por la calle en otoño te miraran mal.

Lo peor es que me pongo más triste al pensarlo. Desearía ser alguien dentro de esa acera. Ser al menos algo aproximado a una copia como aquellos, o tener algo como los otros. Suerte que te tengo a ti mi querida, nunca me separaré de ti.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Erinnerung

La oscuridad de la noche se impuso a las horas del día en el bosque de Erinnerung. La luz creaba sombras terroríficas entre los caminos, sombras de árboles que guardan miedo y dolor que lo gritan en estas. Sombras creadas por aquella luz, por la Luna. Omnipotente se mostraba en la noche, decidiendo a quien dar cobijo en su luz y a quien dar frío en su oscuridad. Frío su rostro helado en la noche observaba el paisaje de Erinnerung y a un joven que lo cruzaba.

Xavier caminaba a paso lento, el dolor impedía dar un paso más. Finalmente cayó apoyado en la estatua de una tumba que se encontraba allí.

-Hoy dejo estos pasos aquí. Escalé acantilados y caí en sus afiladas rocas,¡ aquí dejo mis destrozadas manos, aquí dejo esta sangre! ¡Aquí dejo mis pasos! Donde una vez empezé y donde hoy terminaré.-

El joven se apartó y jadeando se tiro al suelo, como un gusano por intentar sobrevivir en la inmundicia, intentando sobrevivir del dolor. Levanto la vista y miró a los ojos de la estatua. La fría piedra mantenía sus pupilas fijas, todo su helado cuerpo permanecía inmovil bajo la luz de la Luna.

-¡Vuelvo aquí cada noche, a Erinnerung! ¡Y permanezco en la sombras de la luz que crea tu helado cuerpo mientras permaneces inmovil! ¿Es que no me oyes? ¡Tal vez sea un mudo cobarde a gritar! ¡Pero nadie lo oye! ¡No lo oyes! Aquí dejo todas mis palabras que no pronuncia mis labios y las que mi lengua explota. Aquí, en Erinnerung, en la roca fría se quedará grabada mi sangre donde gritará su liquidez ayuda,¡ayuda!-

Alzó sus brazos y puso sus manos sobre la fría estatua. La Luna cada vez iluminaba más y con ella las sombras de Erinnerung crecían, la sombra de la tumba crecía sobre Xavier y él temblaba por el frío que desprendía aquellas sombras y aquella estatua.

-Sé que muerta estás, pero mi corazón resucitó tu espiritu que me atormenta cada noche aquí,en Erinnerung. La monotonía del tiempo mata cada segundo de mi mente enferma y me congelo en su flujo poco a poco.

La mañana suiguente vendrá y junto a ella otra noche en la que volveré a tu tumba a llorar y a gritar sin que ninguna palabra puedas oir más que el silencio, la sangre por la que lloró no la podrás ver, ¡pero sigo aquí en Erinnerung llorando y sangrando en tu rostro frío y muerto!-

Tras este último aliento el muchacho se desmayó a los pies de la tumba y quedó envuelto bajo la oscuridad de Erinnerung. Finalmente el primer rayo del la mañana acarició la cara de Xavier. Se despertó, pero no en el bosque, despertó en la cama de su habitación húmeda del llorar, húmeda del frío de Erinnerung.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Der Tod

Nadie conoce cual es su sonido pero siempre nos llama. Esa voz, ese sordo gito que en la noche hace eco en los corazones, en el miedo.

Ciego por el dolor, mudo por el miedo, pero aún no estoy sordo, escucho aquel sonido que me deja ciego y mudo, escucho aún los murmullos del miedo en mi rostro, escucho aún los gritos de los latidos de un corazón lento en su monotonía. Mas inmovil permanezco ante el miedo y el dolor esta noche.

Deapués del miedo y del dolor no queda nada, silencio, sólo silencio se oye. Los latidos se confunden con el vacío y los pensamientos se rompen en la nada. Las voces del recuerdo vienen y se borran con la memoria y sólo queda una pregunta: ¿He existido?

Las horas van pasando y el silencio crece en mi cuerpo congelado. Entonces entiendes por fin el silencio, entiendes qué es, entiendes que es la voz que siempre nos llama, entiendes que es la muerte.

sábado, 24 de octubre de 2009

Schmerzen Worte

En ocasiones las palabras juegan con tu lengua, y tus labios al final te engañan y acabas igual que el principio, con el dolor bajo esa palabra, ¡palabras mudas!

Igual que el llorar, desconozco mis lágrimas sobre mi cara, anhelo su humedad. Mis ojos se nublan, pero finalmente callan y dejo el dolor en mi mudez, ¡palabras mudas!

La humedad del llorar se enfría en mi cuerpo, en cristales de hielo se convierten en mi cabeza y como cuchillas caen a mi interior, y callo, ¡palabras mudas!

Bajo estas líneas el llorar tiene su sentido: El agua de las lágrimas forma estas palabras bajo una hoja en blanco, un corazón en blanco.

Pero aún así, estas palabras quedarán en mi silencio del llorar, seguirán siendo palabras mudas.